Alimentando la prisa


Susurra otro nombre,

sus labios pegados a su oído,

jadeantes suspiros,

que la incitan al delirio,

a apretar la almohada entre sus manos.

Movimiento sísmico en sus caderas

acompasado con su ritmo,

sus uñas marcando la espalda,

de un hombre que apenas conoce,

pero que parece saber tocar bien,

todas sus teclas.

Alimentando la prisa.

Alimentando su fuego.

Él, embravecido, hundido en su belleza,

penetrando en su vacio.

Echando freno, para llevarla más allá del placer

más allá del dolor

y del recuerdo de su amor malherido.

Una danza pasional sincronizada

esa tarde fría de otoño,

en que dos amantes ardieron,

emergiendo de las cenizas,

cansados y satisfechos.

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©2020 by Respira y suelta. MissMoon